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Hoy nosotros, mañana vosotros

Cuando la solidaridad se materializa, cuando puede tocarse, cuando unos sienten el apoyo de otros, cuando las necesidades de unas cooperativas encuentran una respuesta sincera en otras, es entonces cuando se aprecia la fuerza de la solidaridad del modelo cooperativo de MONDRAGON. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con la cooperativa Eika, de Etxebarria. Tras los impactos sufridos en los últimos tiempos, han tenido que tomar decisiones: reducir estructura, buscar soluciones para las personas, reubicarlas en cooperativas cercanas y más lejanas. Muchas de ellas han encontrado un “nuevo hogar” en cooperativas de Lea-Artibai.

Actualmente, 20 personas de Eika trabajan en Kide, 14 en Cikautxo, 13 en Orbea, 8 en Dikar, 5 en Maier, 1 en Ondoan y otra en Copreci. En total, según los datos de mayo, ya se han reubicado 62 personas. ¿Puede haber una muestra mayor de solidaridad o un modelo de intercooperación más sólido? Para hablar de ello hemos reunido a Agustín Bengoetxea (presidente de Kide) e Iñigo Arrieta (presidente de Eika) en la planta de Kide en Berriatua.

En junio de 2025 detectaron en Eika que algo no iba bien. Ya en 2023 habían implantado un calendario flexible, pero las señales eran esta vez más preocupantes. La situación parecía estructural más que coyuntural, y se encontraron ante la necesidad de tomar decisiones. “Explicamos la situación a nuestro colectivo. Necesitábamos adoptar medidas y planteamos las reubicaciones. Nuestro nivel de ventas y nuestra capacidad de fabricación estaban muy descompensados. Teníamos que reducir la producción y debíamos ofrecer una solución a las personas”, explica Iñigo Arrieta, presidente de Eika. Empezaron a analizar opciones y recibieron una extraordinaria respuesta por parte de cooperativas cercanas, especialmente de la comarca de Lea-Artibai.

Activaron todas las vías posibles: la red de MONDRAGON, el foro de cooperativas de la comarca y los encuentros entre responsables de recursos humanos de distintas cooperativas. Comenzaron a reunirse con representantes de Kide, Cikautxo, Maier, Fagor Arrasate y Orbea, y todavía hoy recuerdan aquellas respuestas con emoción. “Empezamos con una pregunta muy directa: ¿tenéis necesidades de personal? Cikautxo, Kide y Orbea nos respondieron afirmativamente. Después trasladamos la situación a nuestro propio colectivo y también recibimos una respuesta muy positiva. Así se configuró una primera lista de personas voluntarias y se llevaron a cabo las primeras reubicaciones. Para Eika era una experiencia inédita. Hemos atravesado muchos ciclos difíciles, pero nunca habíamos tenido que reubicar a personas. Cuando te toca, no queda otra”, señala Arrieta.

El primer paso se dio con el personal de fabricación: “pedimos a las cooperativas receptoras que definieran los perfiles que necesitaban y trasladamos internamente esas necesidades, solicitando personas voluntarias”.

“A medida que las personas se apuntaban, las cooperativas receptoras comenzaron a realizar entrevistas y, a continuación, llegaron las reubicaciones”, explica Arrieta. Desde agosto de 2025, las personas procedentes de Eika comenzaron a trabajar en sus nuevos puestos.

Según Arrieta, la respuesta del propio colectivo de Eika también ha sido excelente. “Han demostrado un compromiso enorme. Es duro dejar tu propia cooperativa sabiendo que, como mínimo, estarán un año fuera. Además, lamentablemente, no todos volverán”. Actualmente están inmersos de lleno en una segunda fase. “Una vez agotada la vía del voluntariado, desde diciembre hemos empezado a seleccionar a otras personas que, obligatoriamente, tienen que salir. Esta fase está siendo más dura”.

Actualmente, el foco está puesto en el proceso de comunicación. “Sin duda, ahora llega lo más difícil”. Han mantenido una comunicación permanente con LagunAro EPSV, donde también han encontrado un aliado. “Por experiencia nos transmiten que las personas terminan reubicándose, que hay trabajo y que existen soluciones. Lo que queremos poner en valor es precisamente el empleo. Frente al desempleo, las cooperativas y MONDRAGON nos ofrecen trabajo. Eso es lo que debemos destacar. Disponemos de herramientas muy potentes de solidaridad e intercooperación y están respondiendo a todas nuestras necesidades”.

Kide entre las cooperativas receptoras

Berriatua está muy cerca de Etxebarria. Eika y Kide se encuentran a tan solo quince kilómetros de distancia. Cercanas geográficamente y todavía más por su forma de ser. “Afortunadamente, Kide ha tenido necesidades de personal y nosotros nos hemos sentido muy próximos a ellos. Sabemos que ahora estamos al otro lado, en la otra cara de la moneda de la solidaridad”, afirma Agustín Bengoetxea.

Kide también ha atravesado épocas de crisis a lo largo de sus 50 años de historia. “En otros momentos, nuestros compañeros también tuvieron que ser reubicados, aunque en menor número, porque entonces también éramos menos. Hemos vivido situaciones similares”. En aquella ocasión, Kide también encontró la solución en la comarca de Lea-Artibai. “Formamos un ecosistema muy especial en esta comarca y contamos con diferentes foros en los que colaboramos de forma excelente”.

Agustín Bengoetxea lo tiene claro: “íbamos a ayudar en la medida de nuestras posibilidades y a reubicar personas en nuestra cooperativa. Afortunadamente estamos atravesando un buen momento, tenemos carga de trabajo, y eso facilita, sin duda, la toma de decisiones. Esta muestra de solidaridad es un símbolo de la experiencia cooperativa de MONDRAGON y un extraordinario ejercicio de intercooperación. Es algo que nos diferencia y de lo que podemos sentirnos orgullosos. Esta herramienta ofrece oportunidades a todas las cooperativas y supone un auténtico balón de oxígeno. Es un gran apoyo. En definitiva, hemos hecho lo que nos correspondía”. Bengoetxea afirma que se sienten orgullosos como cooperativa y dedica muy buenas palabras a las personas recién llegadas desde Eika. “En general, quienes han venido se han integrado muy bien y están muy satisfechos, lo que también nos llena de orgullo. Tenemos perfiles muy variados, pero la mayoría de esas 20 personas son de la comarca. Markina, Mutriku, Ondarroa… Que nos hayan elegido dentro de esa cercanía pone en valor nuestro proyecto”, añade.

Plan estratégico en Eika

¿Y qué ocurrirá en el futuro? Esa es la pregunta que se hará el lector. Kide continuará mostrando solidaridad en la medida de sus posibilidades. Por su parte, Eika pondrá en marcha un nuevo plan estratégico.

“Somos líderes y queremos seguir siéndolo, especialmente en el mercado americano. Allí se encuentran nuestros dos principales clientes y vamos a reforzar nuestro posicionamiento. Europa ha cambiado mucho, han entrado numerosos fabricantes chinos y, lamentablemente, nos han desplazado. Tenemos que diversificar tanto el producto como el servicio. Debemos ofrecer una propuesta diferente, incorporando la vitrocerámica y la cocina completa”.

A nivel de división existen oportunidades y están avanzando en distintas líneas de colaboración. Eika está analizando diferentes opciones junto con Fagor Electrónica, Copreci y Orkli.

“Para mantener los puestos de trabajo necesitamos fabricar productos diferentes, impulsar nuevas actividades y estamos recibiendo distintas ideas de la mano de MONDRAGON, con una visión de medio y largo plazo”, concluye Arrieta.

Ojalá así sea.

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